Un cabo suelto.

Había una vez una joven que creía tener el mundo a sus pies.

Lamentablemente encontrará un día el amor, o el amor la encontrará a ella. Gracias a este desafortunado suceso, comprenderá a la fuerza que quizá no todo estaba bajo su control. Aprenderá que a partir del amor, sus pensamientos se obnubilarán para siempre y que su primer amor será único; sus otros amores serán tristes reflejos distorsionados de algo que alguna vez le hizo tocar el cielo con las manos. Comprenderá que su vida se inundará de recuerdos e ilusiones que quizá no fueron, pero no serán. Dará por sentada su fragilidad al amar y aceptará el engaño de su mente al ponerla en segundo lugar en su escala de valores. Anhelará que el amor sea como en las películas y rogará que el suyo no tenga final. Sin darse cuenta pasará días enteros buscándole una razón a su existencia, porque su amor se transformará en un amor pasado y lejano. Observará sus recuerdos como si fuesen ajenos y se olvidará hasta de comer, ignorando que pasará el tiempo y no volverá. Se sentirá estúpida e inválida, le costará recobrar la confianza que le tenía al universo. Culpará a sus miedos, a sus errores y caídas. Agradecerá palabras de aliento y de afecto pero jamás lo aceptará. Descubrirá que sí se puede morir por amor y que ese dolor que siente será real, de carne y hueso. Será dolor, ya no sonreirá más, no dará las gracias, no pedirá perdón. Entenderá que ese amor fue tan fuerte que ya no sentirá jamás. No sentirá el latido de su corazón cuando se recostaba en su pecho, no sentirá las manos acariciando su cabello, no podrá delinear su cintura con los dedos, no podrá verla dormir ni pensará lo mucho que la ama; ya no.

No habrá amor, no habrá nada. Sentirá el peso de sus párpados y las extremidades adormiladas. Su canción favorita habrá terminado hace rato y dudará si realmente fue esa su canción favorita. Supondrá que se irá con un misterio no resuelto. Un cabo suelto, el último.

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir. (Idea Vilariño)

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Resistir


Un día cualquiera (porque todos los días empiezan siendo días cualquieras), fui a tomar un café con mi padre y llegó una conocida suya, una señora mayor de aproximadamente, calculo yo, unos 70 años. Aquella señora sin darse cuenta comenzó a contarme su historia, historia que sin dudarlo decidí documentar:

Se casó a los 17 años, porque ella quería dice. Que sus padres no le querían firmar en el Registro Civil, que sin duda, muy pocas de sus conocidas pudieron elegir su pareja de vida. Tuvieron un hijo, que ella crió prácticamente en soledad.

Porque la gente no se separaba antes, cuenta.

Cuenta que la gente aguantaba.

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Como esa vez que se quedó aguantando bajo la lluvia y el frío, en el monumento de su pueblo, porque ese señor que eligió como compañero de vida a sus 17 años, como ella dice, se fue y no le dejó la llave ni un poco de dinero. Que se fue y volvió con otra dice.

A ella no le importaban, nunca le importaron las otras, la gente antes no se separaba; la gente aguantaba.

Bajo la lluvia y el frío porque al otro día sale el sol seguro, salvo que se pronostique tormenta hasta que la muerte los separe.

Ella con 70 años dice que su madre tenía razón, que no tendría que haberse casado, pero ¿qué otra opción había? si a veces su marido le dejaba plata para comer, que bueno que se casó cuando quiso.

Las otras no importaban, porque la gente aguantaba.

Cuenta que una vez compró tomates y les puso un poco de sal y fue la comida del fin de semana.

La gente antes no se separaba.

Y cómo se va a separar si ella no usaba maquillaje y su pareja llevaba la camisa llena de restos de maquillaje, de restos de otras mujeres que a ella no le importaban, nunca le importaron. Entendió que alguien le tenía que dar lo que le faltaba a su hombre, cómo se va a quedar por tomates con sal si allá afuera hay maquillaje y mujeres de turno.

Tomates con sal, la comida de muchos fines de semana. Y de semanas quizá.

La gente no se separaba, antes se resistía.

Mi amor te espera…sencillo

De total confianza,

En el doblar la ropa

Y acariciarla como a un hijo,

En preparar la mesa

En la que construyes tus castillos,

Como si fueran de arena,

Mi amor te espera…exagerado

Creyendo que tú eres el paisaje (…)

(Julio Casati)

Errantes errando

Los errantes somos los que jugamos sin pensar en perder.

Jugamos porque queremos y casi siempre nos sale mal, pero mal para nosotros es no haber hecho si queríamos o sentíamos.

Somos los que nos reímos a carcajadas inoportunamente, los que nos enamoramos inoportunamente y los que sentimos mucho muchísimo; inoportunamente.

No tenemos miedo, no tenemos vergüenza, sentimos ganas de hacer y cuando dudamos sabemos que algo está mal.

Los errantes nos tropezamos todo el tiempo y chocamos con postes por estar mirando (inoportunamente) el cielo.

Los errantes nos quedamos en silencio y no nos arrepentimos al recordar.

Los errantes quisimos morir cuando no estábamos viviendo, cuando no estábamos sintiendo, morir en vida es nuestra peor pesadilla.

Los errantes soportamos y sobrevivimos a muchas monotonías que nos aplastaban contra el piso y no nos dejaban respirar.

Los errantes erramos, para eso estamos.


 

Lágrimas

Llorar es malo,

a veces.

Es malo cuando el llanto habla por nosotros,

cuando las palabras no dichas se transforman en lágrimas,

cuando las lágrimas cuentan en voz alta nuestros miedos.

Cuando surgen mirando fijo a los ojos de la persona más amada.

[Los ojos de la persona que ilumina mis ojos, pero que yo no ilumino (o ya no, al menos).]

El alma sale en forma de amor, en forma de amor dolido.

Amor por el lagrimal, amor que abraza al ser amado y le pide que no se vaya.

Pero las palabras no salen, las palabras no dicen. Los brazos ya no abrazan como antes;  y no lo harán.

PAZ//LIBERTAD

Palomas de la paz.

Palomas en libertad.

La libertad seguro (o no) te da paz.

La paz dudo que te de libertad.

Paz, ¿que es la paz?

¿Conocemos algunas de estas palabras?

Abstracciones que queremos concretar.

Obnubilamiento humano.

Toda la vida buscamos la paz y olvidamos la libertad.

Los libres son los locos, no tienen en dónde car muertos.

Muertos, ahí debemos encontrar la paz.

Paz, ¿Qué es la paz?

Palomas fuera de sus jaulas.

Palomas en riesgo, pero libres.

 

 

Puertas

Puertas que cierran y abren

que abren o cierran a medias.

Que les dejamos un poquito abierto,

porque no estamos muy seguros de querer o de animarnos.

¿Cerrar implica necesariamente decir adiós?

¿Abrir implica necesariamente entrar?

Muchas veces nos quedamos en un pasillo

con puertas alrededor, (recíen cierro una, no sé si quiero abrir otra).

Y lloramos un ratito

y no hacemos nada

y nos cansamos de no hacer

como cuando estamos sentados por mucho tiempo y las piernas se entumecen.

Necesitamos caminar.

Me asomo un poquito por la puerta que recién cerré

y no me imagino ahí. Ya crecí.

Quiero algo nuevo.

Me animo y abro otra.

Abro otra sin pensar en cerrarla alguna vez.

Inocencia

Sin ciencia la inocencia

la fe del creer sin ver

creer y amar sin ver.

Con mucha fe, la fe a flor de piel.

Amor que absorbemos como si fuera el agua del mismo dios

lo queremos dentro nuestro al amor, al dios.

Me creía atea hasta que la conocí y la endiosé.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles. (M. Benedetti)